20 de octubre de 2008

La oca y la granjera soñadora

Las ocas suelen tener corazón de oca y los granjeros lo saben.

Pero había una vez una granjera soñadora de una granja de Oregón, que creyó que tenía una oca especial. Era una oca bastante bonita, con un plumaje llamativo y que se preocupaba mucho por el resto del corral. Un día la oca, que se alimentaba de manera independiente, le pidió a la granjera que le diera más migas de pan.

La granjera así lo hizo: le dejó trocitos de pan en todo el camino que iba desde la entrada de su casa hasta el corral. Y como a aquella oca le tenía un cariño especial, le dejó dentro de una miga de pan una nota donde decía:
“Qué mejor que acompañar el pan con una cervecita en el bar “Van Gogh”.

Hecho esto, la granjera se fue a esperar a su oca especial al bar “Van Gogh”. La oca, contenta al ver que la granjera le había hecho caso, comenzó a comerse las migas de pan, una tras otra, y se zampó la del papelito sin reparar en él. Cuando acabó tenía lleno el estómago y, egoístamente satisfecha, agradeció el tener a una granjera tan atenta, antes de meterse a dormir en el corral.

La granjera esperó durante horas en el bar "Van Gogh" y se bebió la cerveza sola, decepcionada al darse cuenta de que es imposible que una oca tenga corazón de zorro.

3 comentarios:

momo dijo...

Es que con las ocas ya se sabe..
La granjera debió llamar a otras granjeras de la zona para ir a tomar cerveza con ella y poner a todas las ocas a parir.
Total, una oca es una oca, aunque se le coja cariño.

Goldilocks dijo...

Pero pobrecita oca... si ella no sabe leer!!!!!!!!!!

Naida dijo...

De pobre oca nada, aquí ale! a inflarse y a dormir, no señor... de bien nacido es ser agradecido, no lo olvidéis!! de todos modas, las ocas tienen corazón de oca y eso es difícil de cambiar, tal sea mejor tener un buey de Kobe en el corral