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4 de octubre de 2011

Otra anécdota









Es difícil tener tanto que decir y que te salgan tan pocas palabras.

Ayer tuve uno de esos pensamientos que me llegan muy a menudo sobre lo orgullosa que estoy de haber estado contigo todos estos años. Pero este pensamiento aún es sal y yo la herida aún la tengo muy abierta.

No quería que este post fuera triste, así que voy a recordar uno de los momentos “Pelusas Callejeras”

“El lanzamiento del jamón dulce”

Muchas veces, a la salida del cole, mi madre nos mandaba al super que había a tres calles de donde vivía y casualmente siempre teníamos que comprar jamón dulce, lo cierto es que no recuerdo ningún otro alimento así que ahora no se que clase de alimentación llevaba...en fin..el caso es que cuando íbamos nos poníamos super contentas (más de lo que ya lo estábamos habitualmente) porque sabíamos que una vez comprado y fuera en la calle empezaríamos el lanzamiento del jamón dulce, deporte archiconocido en la C/ Cadí.

Nos separábamos como unos 5 metros la una de la otra y procedíamos primero de forma muy light a lanzarnos el paquete, pero claro...la intensidad iba aumentando y al final lo acabábamos lanzando para todos los lados menos de una para la otra. Recuerdo haberlo tirado con ansia contra las paredes...y lo que nos hacía reir aquello era poco...

Luego, una vez desfogadas y es que sabíamos gestionar el stress de una manera muy sana, volvíamos a casa y se lo dábamos a mi madre, la cual supongo que ya estaba acostumbrada porque no decía absolutamente nada.

Y de ahí supongo que han salido la finísimas lonchas de Campofrío...nos quitaron la idea..

Por suerte, tengo mil recuerdos para escoger cuando me siento triste y esto a la vez...me vuelve a hinchar de orgullo

16 de febrero de 2011

Lassie en apuros

Aquí va otra anécdota para el anecdotario.

A veces no se si los recuerdos o la imaginación me juegan malas pasadas, pero ayer, me vino a la cabeza una situación de hace mucho, mucho tiempo cuando Escarlata vivía en Cerdanyola.

Vivía en una casa apareada, donde yo me quedaba a dormir muchos fines de semana. Como casi siempre, el sábado por la tarde salíamos a dar una vuelta y a aprovisionarnos de chucherías (imprescindible en nuestra vida, así estaban nuestro dientes).

Recuerdo que se nos ocurrió una perrería para Lassie (su perra), y es que a pesar de que era uno más de la familia y por cierto muy querido también a pesar de lo que leáis a continuación...no se por qué motivo nos gustaba gastarle bromas...

Y decidimos bajarla por una cuerda desde su habitación a la calle, creo recordar que un segundo piso. Ahora que lo pienso me parece una salvajada, por eso digo que tal vez sea cosa de mi imaginación...aunque juraría que...fue verdad. De hecho, me quedaría más tranquila si me lo confirmara su familia...si me dice que sí...estoy confusa porque éramos niñas muy buenas...

El caso es que la atamos con cuerdas. Por supuesto el arnés no lo hice yo, quien me conozca sabrá que hubiese sido una mala idea, yo y la lógica no hacemos buenas migas precisamente y en vez de bajar poco a poco, Lassie hubiese hecho puenting. No, el arnés lo hizo Escarlata y yo me fui a la calle a recoger la, cariñosamente llamada, “mercancía”. Y fue todo un éxito que hizo que nos riéramos un buen rato.

Pero...contra más escribo más dudas se me crean...

Si lo hicimos...su familia no vió nada? Tanto confiaban en nosotras o sabían que estábamos piradas y nos dieron por perdidas? Lassie no se chivó? No pasaba nadie por la calle en ese momento que lo viese y nos denunciase? Tan bien estaba hecho el arnés que Lassie ni se inmutó, o eso recuerdo?

Ah, sí...antes de enviarla a la aventura, le hicimos un tupé con gomina...por supuesto...

Que fuerte me parece...y que vacío más grande siento cuando sé que no puedo preguntárselo...

Me consuela saber que ella y Lassie están por ahí revoloteando...

27 de enero de 2011

Hoy, tú

Hoy llueve, y he abierto el paraguas. Al poco instante de hacerlo, lo he cerrado, esa no era yo. He recordado lo mucho que me gusta empaparme y he recordado un momento de colonias donde tú me dijiste que te gustaban los pelos de loca que se me ponian y es que aunque tenga pelillos de rata así soy, se me rizan como un caniche con la humedad, pero a tí te hacían reir, así que aquí estoy, en la terraza de mi casa, dejando que la humedad exterior me invada y me los "aloque".

Como he dejado de escribir en el "Blog de Naida" me traigo algunos bártulos para aquí. Uno de ellos trataba sobre los libros que iba leyendo. Ahora mismo estoy con "Ghost Girl, loca por amor" de Tonya Hurley y como es costumbre escribiré un trozo del libro, un poco modificado, que me ha llegado al alma

Dice así...

Examen final

"Tendemos a evaluar la vida atendiendo a su duración. Para la mayoría cuanto más largos mejor. Pero una vida breve puede causar un impacto tan grande... Al fin y al cabo, no es el tiempo que dedicamos sino cómo dedicamos nuestro tiempo lo que, en verdad, define nuestra historia"

Y tú, Escarlata, te ganaste la inmortalidad. Dará igual si nuestra vida sigue escribiendo su propia historia, si queriendo seguir adelante, encontramos cosas buenas, dará igual, porque tú nos tocaste el corazón como dije el maldito día que me tocó leerte cuando tú no me podías escuchar (no al menos físicamente), y no todo el mundo sabe hacer tambalear los corazones. Siempre, siempre estarás ahí, en los malos y en los días buenos. Y cuando sean buenos pensaré que te estarán riendo, como siempre y que como tú bien sabes y yo sé, la amistad no consiste en atar, sino en dejar libre, al igual que el amor. Uno está en el sitio que quiere estar por voluntad propia, o por lo menos debería ser así. Con lo cual dejarás que siga nuestra vida contenta de nuestras historias futuras.

Tal vez sea un post un poco largo pero como ya he escrito alguna vez...este blog es nuestro y cada uno pone lo que le sale, es así, quien no quiera leer que no lea.

Quiero recordar también en este blog, todas las anecdotas que he vivido contigo con el único fin de reirme de nuevo y que se queden inmortalizadas así que pasaré con la primera historia....

"La confesión"

Tengo que hacer una pequeña aclaración antes de empezar esta historia.

En el cole Escarlata era la niña aplicada, buena, etc.. y yo la que se distraía con una mosca. El sol y la luna se juntaron.

Bien, pues recuerdo que llegó el día en el cole en el que nos teníamos que confesar (era un colegio de monjas). Me acuerdo de que lo único que nos importaba era saber si de veras lo que había en el armario de detrás del altar era la sangre de Dios o vino como el que se bebían nuestros padres de vez en cuando. Así que en la larga cola de niñas afligidas con sus pecados (he mentido a mis padres, he comido más chucherias de las que se me permiten, etc..) nosotras planeabamos como entrar después en la iglesia y resolver el misterio.

Primero entré yo con la excusa de haber comido muchas chucherías y creo que ella entró con lo mismo si no recuerdo mal. Y después de confesarme a alguien que probablemente le importaba un huevo mi historia me fuí corriendo a la capilla pequeña y es que había dos, la enorme y la más sencilla. Esperé escondida detrás de un banco (cuando mi estatura aún lo permitía) y cuando ví aparecer a Escarlata me fuí directa al armario donde estaba la sangre de Cristo, lo abrí y no ví nada... pero cual fué mi sorpresa al girarme y ver una Escarlata descolgada de uno de los bancos donde nos arrodillábamos para rezar, bocaabajo y haciendo volteretas. Eso sí fué un sacrilegio!!! Parecerá una tontería pero nos reimos tanto ese día... Apareció otra de las de clase y Escarlata casi se escogorza queriendo disimular y yo que no sabía que hacer me escondí detrás del altar...

Poco recuerdo más, pero han pasado algo así como veintipico de años y cuando pienso en ello aún sonrío...

Os parecerá una tontería pero el caso es que cada vez estoy más convencida que el momento que uno es feliz nunca será el momento equivocado, aprovechando una frase parecida que leí de Coelho.

Momentos como estos han sembrado toda mi vida y de lo único que estoy segura es de que todo el mundo tiene o ha tenido estos minutos que le han hecho feliz y que esto es lo que realmente escribe nuestra historia.

Etiquetaré este post como "Anecdotas de las pelusas callejeras" y es que hubo un día en que nos autonombramos así e incluso teníamos nuestro propio carnet...

Y ojalá sirva también a todas las personas que llevan en el corazón a Escarlata para que puedan respirar un poco de alegría, ya que con sus palabras "Recuerdo" que es el padre de Laura como ya habréis deducido, necesita. Todos los que han formado parte de su gran familia y son muchos lo necesitan y yo los necesito a ellos también, si puedo ayudarlos con buenos recuerdos...por supuesto, que no falten.

Prost!!